Este año se plantea un panorama complejo. Debido a la crisis económica internacional se produjo un encarecimiento importante del crédito, como también una disminución marcada de la oferta crediticia. Dentro de las variables del comercio exterior, el acceso al crédito es altamente determinante “para quien no tiene crédito accesible realmente se le hace difícil el giro comercial” comenta Sergio Colombo de la Cámara de Mosto. En el mercado interno sucedió algo similar debido al incremento de costos (básicamente insumos) y a las dificultades de acceso al crédito dentro de la banca doméstica. Sin embargo los problemas climáticos, sobretodo en la zona este, generaron una considerable merma en la producción, este año se cosechó casi un 30% menos. De tal manera que la retracción en la demanda, estuvo equilibrada por una disminución también en la oferta de uva.

Por un lado hay una baja en la producción general de uvas desde 1985 pero por otro hay un aumento de la producción de mosto, lo que de alguna manera es la señal de consolidación de la industria. Obviamente sacando de la serie al análisis del último año por razones climáticas.
Hacia julio el volumen exportado ascendía a 62 mil toneladas. Con las características antes mencionadas (merma en la producción, contracción en la demanda, aumento de costos de insumos, dificultad de acceso al crédito nacional e internacional) el pronóstico del volumen exportable este año del sector se estima que rondará las 105/110 mil toneladas.